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José Manuel Blanco se trajo desde Luarca su Casa de Asturias para plantarla al ladito de la plaza de Lavapiés y ofrecer desde este local un compendio de gastronomía asturiana de campo, mar y montaña.
Si en la plaza de Tirso de Molina hay un aroma a pote, es que Mari Carmen Recio lo ha elegido como plato del día para este restaurante afincado en una de las zonas más castizas de la capital.
Este establecimiento nació como un modesto bar, hasta que José Rodríguez (de Tineo) se decidió a reinstalarse en Cochabamba, ocupándose él mismo de la cocina. No se dejen engañar por el nombre, porque la mano, productos y cocina son mayoritariamente asturianos. Y es que la personalidad de José le llevó a que su restaurante se inclinara más hacia el lado de la tasca ilustrada, del buen lugar donde compartir buenos platos en un ambiente distendido y amigable.